Lloré, lloré y lloré.
Cuando la veo a Sari le quiero explicar qué pasó. Se pone a llorar, no sabía que estaba muerto. Maldita portadora de malas noticias tenía que ser.
Me encuentro con Gonzalo que sí sabe lo que pasó con su primo, entonces quiero contarle cómo fue, mi versión, lo que vi(ví) en vivo y en directo. Él me dice que no es eso lo que le dijeron cuando pasó todo.
Y entonces me invade esa angustia otra vez y sigo llorando.
Igual no soñé con vos, no estés tan contento.