Una criatura, soñé que iba a tener una criatura. Estaba en un lugar con mi hermana, creo que Sararasi, que me dice "uh, pero te tenemos que llevar al hospital" y yo me miro y efectivamente, tenía una barriga importante. Parece que era el momento. El hospital, afortunadamente, no tenía nada de hospital y yo esperaba con mi hermana en un living como de una casa mientras charlábamos con un señor muy amable que decía que todo iba a estar bien. Alguien que yo conocía estaba teniendo su retoño en ese momento, después iba a ser mi turno. Yo no sentía nada, pero me decían que era el momento. "Si mi hermana que ya tuvo me dice eso yo le creo". Lo cierto es que no sentía nada. Tiene sentido. De a ratos venía más gente a verme, yo caminaba de aquí allá, a veces decía que me dolían algunas partes y no, no hice el curso de preparto, no, no traje nada, si yo estaba lo más bien en casa... En eso estaba el padre por ahí: "che, ¿vas a entrar al parto?" "Y... no sé..." no sé si es miedo, si es impresión, si es completo desinterés. No me importa. No me voy a enojar. Por algún motivo (debe ser que sé que ninguna criatura correrá ningún riesgo en el transcurso de este sueño) yo ando como si nada preguntándome qué debería sentir mientras todos se preocupan y preguntan. ¿¡Qué hago con un pibe yo!? ¡Y con esta espera! Que salga el pibe o que suene el despertador ya.
Anoche (más bien esta madrugada, diría yo), fue una noche agitada: Estuve en un concurso donde uno de los juegos consistía en sostener una aceituna a cada lado de un pedazo queso, a veces era gigante, a veces miniatura. No entendía bien, no sé quién gano. Después estuve tratando de robar la llave de la cocina de algún lugar de ricos ser hacer tipo Robin Hood y darle de comer a los pobres. El problema no era robarla, Éso era muy fácil, el problema era volver a dejarla ahí sin que se den cuenta. Mi mamá me pide que haga la masa para una especie de tarta. Para mí que hay que hacer más y que no va a alcanzar, ella insiste en que está bien. Por un momento la pierdo (a la masa) y paso mucho mucho tiempo buscándola... (¿soy yo o en todos mis sueños de esta noche hay comida?) Estoy en la calle y veo una pareja. Son mi hermano y su novia, van a hacer "la locura" esa de película norteamericana y se van a casar ya ya ya. Es medianoche y están en una calle de adoquines ondulada, buscan ¡pero esto no es Las Vegas, chicos! Encuentran una iglesia abierta. ¡Una iglesia! ¿De verdad van a casarse ahí? Estoy indignada y me niego a participar, imagínense. Con lo que no me copan el matrimonio ni la iglesia, ¡los dos en uno! Apenas después de la ceremonia, en la que no sé por qué había tanta gente si no habían invitado a nadie y era tan tarde, mi hermano está preocupado por la fiesta... por la comida de la fiesta. ¿Mi hermano esta preocupado por la comida de la fiesta? Ahí entiendo todo. Mejor me levanto a almorzar.
Lo escuché que salía de su cuarto (yo dormía en el living) y lo saludé con la mano. Él respondió un "hola" susurrado y cruzó hasta el baño. Minutos después se iba a trabajar y yo casi le digo "buen viaje", pero él no iba lejos, así que con esa voz de camionero que me caracteriza por la mañana le dije que tenga un buen día, que se cuide y que no trabaje mucho que está enfermo, que vuelva pronto. Él agradeció y se fue. Minutos después lo escuché que salía de su cuarto (yo dormía en el living) y lo saludé con la mano y... - "para... ¿vos recién ahora salís del cuarto?" - Si... - va cruzando hasta el baño. - Entonces yo no... - balbuceo frases que no termino, muevo los brazos, estoy confundida. - No. Dice mientras se ríe y entra al baño. ¿Lo voy a tener que saludar otra vez? No soy capaz de hacerlo con el cariño del saludo anterior, me quedo dormida y balbuceo una suerte de saludo cuando esta vez sí se va de verdad. Lo próximo que escuché fue su llave en la puerta cuando volvió de trabajar, seguido de su risa al ver que yo seguía durmiendo. Ya que me despierta podría poner la pava, ¿no?
La primera vez que me encontré en casa me di cuenta que sólo estaba por el fin de semana. Lejos de alegrías o tristezas lo que me preocupaba era recuperar el usuario de home banking... La segunda vez estaba por 15 días, por estos días. Alguien me reclamaba que no iba a estar para las fiestas... Normal chez moi, en vez de aprovechar que estaba ahí... Igual aproveché para abrazar gente. Otra mañana, estaban Sara y madre, yo unos días antes había tenido noticias de mejorías en la salud de Daniel, pero ellas cuchichean cosas, yo sospecho... pregunto qué pasa, que no entiendo qué dicen. Alors, al tiempo que madre se hace la desentendida, "que no pasa nada", Sara se despacha con su habitual tacto: ¿no te enteraste? Se suicidó. D'autres fois je suis chez nous et nous parlons de tout et de rien dans notre balcon, le soleil de l'imminent été (que je vais rater) dans le salon... L'Autre Bout du monde by Emily Loizeau on Grooveshark
Il y a eu un peu de tout ces derniers jours : un peu de peur, un peu de joie, des choses peu intéressantes, des choses impossibles de reproduire. Peut-être un peu de sexe. J'ai pu dire "au revoir" à des gens que j'aime, en larmes, mais je n'arrive pas à laisser aller aux autres. J'ai embrassé (avec les bras) aux amours de ma vie. J'ai reçu aussi des choses par courrier et mes neveux m'ont fait les dessins les plus beaux pour mes murs arides...
Tout cela dans mes rêves.
Me despierto en alguna casa que es la mía a veces, otras no... Marikitti organiza algún evento en este lugar y yo me dispongo muy contenta a ayudarla, a Maríkitti uno la ayuda con gusto... entonces tocan el timbre y me toca ir a atender, es como una especie de pasillo, algo medio a la intemperie: "¿quién es?" pregunto, como de costumbre, "Esther", responden del otro lado... estoy un poco confundida, es imposible que sea ella. Abro y hay gente que no conozco, que saluda y entra, más y más gente... no la veo... cierro y pienso que fue mi imaginación. Entonces la veo a Lois, hablamos de algunas cosas y le pregunto por ella "si, ahí está", me dice con toda naturalidad... y ahí está, en un rincón, chiquita, como siempre, pero esta vez de pie, con una cartera en la mano, se la ve confundida... agarra su cartera y se sienta en el piso, como con miedo... en el rincón... ¿miedo a qué? "Pero la tía me mandó un mensaje que decía que..." "Si -dice Lois- a mí también, pero está acá...". Me dice con una naturalidad escalofriante... Marikitti no agrega nada más. ¿Maldad? ¿Confusión? No puedo dejar de mirarla... todos los scons y las tortas de nuez, los domingos con Coca-cola, los sandwichs de cerealitas con manteca que apretábamos para hacer salir los "gusanitos", el regalo de mis quince, las migas para los pajaritos y los chupadores de la batidora que "le robábamos" cuando hacía de cuenta que no miraba, los regalos de Avon, las frambuesas y tomates que agarrábamos del patio "¡no coman de la planta que están calientes y les va a hacer mal!" Sus secretos de cocina y su "vayan con juicio"... Sus mates. Lloro. Ahí está todo eso otra vez en esa mujer chiquita del otro lado de la mesa. Pero no me puedo acercar a darle un abrazo, a darle las gracias, a pedirle perdón. Y vuelvo a llorar y a enojarme. Pero no me quiero enojar, porque cuando me enojo me despierto y entonces ya no la voy a ver más...